Coalición mundial hace un llamamiento para que el cuidado sea reconocido como un derecho humano en todo el mundo

Este evento en línea genera un impulso global en torno a la Opinión Consultiva de 2025 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que reconoció el cuidado como un derecho humano autónomo e independiente, que abarca el derecho a brindar cuidados, recibir cuidados y cuidarse a uno mismo, al tiempo que se centra en los derechos de lxs trabajadores del cuidado y vincula el cuidado con derechos humanos más amplios, la dignidad, la igualdad y la no discriminación.

Coorganizado por la ISP, ILAW, ActionAid, FEMNET, DAWN, GI-ESCR, OXFAM, Womankind, Care International, GATJ, CESR y TNJ durante la CSW70 (marzo de 2026), el evento presentó una revisión global exhaustiva de las políticas de cuidado en Europa, África, Asia y América del Norte.

Los ponentes destacaron las tendencias de privatización, los efectos de la austeridad y las barreras fiscales, al tiempo que hicieron un llamamiento a la acción conjunta para recuperar el cuidado como un bien público y una prioridad transformadora en materia de género.

El evento tuvo como objetivo reforzar la defensa del reconocimiento del cuidado como un derecho humano en la legislación nacional de todo el mundo, más allá de América Latina y el Caribe.

Discurso de apertura: El papel de la ISP

Daniel Bertossa, secretario general de la ISP, destacó que la ISP representa la voz de todos los trabajadores y trabajadoras del cuidado en todo el mundo, incluidos los que trabajan en el sistema público, el sistema privado y las instalaciones sin fines de lucro y comunitarias, a nivel nacional, local y doméstico.

«Somos lxs trabajadores que prestamos estos servicios de cuidados en todo el mundo, y también somos lxs trabajadores que estamos luchando en este momento contra los ataques a la democracia y los derechos de los trabajadores». Recordó el Manifiesto de los Cuidados 2021 - Reconstruir la organización social de los cuidados - como el momento en que la ISP y sus aliados fueron más allá del discurso tecnocrático de la «economía de los cuidados» y establecieron una agenda más clara y basada en los derechos.

«Tenemos que reconocer el cuidado como un derecho humano... redistribuir la carga del cuidado de las familias a los servicios públicos... recuperar el papel público fundamental del Estado... [y] recompensar a lxs trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos de cuidado con un trabajo digno y garantizar que tengan representación a través de sus sindicatos independientes. Fuimos audaces al cambiar el discurso, alejándonos de la noción de economía del cuidado y acercándonos a la organización social del cuidado».

Bertossa advirtió que este cambio ha provocado una reacción negativa por parte de los actores empresariales que intentan mercantilizar los cuidados y concluyó insistiendo en que el siguiente paso es la unidad y la audacia, asegurándose de que los beneficios nunca prevalezcan sobre los derechos y llevando el debate sobre los cuidados como un derecho más allá del sistema interamericano, de cara a la CSW 2028. «Debemos asegurarnos de que las ganancias nunca socaven los derechos... el acceso a los cuidados no debe depender de la capacidad de pago... y... tenemos que encontrar formas de llevar el debate más allá de los países en los que la Corte Interamericana tiene jurisdicción».

Panel 1: El cuidado como derecho humano: dónde nos encontramos hoy

Georgia Montague Nelson (Global Labour Institute) compartió un análisis transregional de las leyes y políticas de cuidado, que muestra que los sistemas de cuidado siguen dependiendo en gran medida del trabajo de cuidado no remunerado (principalmente realizado por mujeres), mientras que la privatización y la mercantilización se están expandiendo, lo que a menudo crea un acceso desigual, un control de calidad más débil y un trabajo más precario para lxs trabajadores del cuidado.

Jeff Vogt (iLaw Network) respondió con vías legales tras la opinión consultiva de la Corte Interamericana, haciendo hincapié en que esta trata el cuidado como un derecho exigible e incluye protecciones específicas para lxs trabajadores del cuidado en contextos remunerados/no remunerados y formales/informales, incluyendo una remuneración justa, condiciones seguras, horarios y descansos razonables, y libertad de asociación y negociación colectiva, junto con protecciones para que el cuidado no remunerado no socave los derechos de los cuidadores.

Panel 2: Perspectivas feministas de la economía política

Mahinour Elbadraoui (Centro de Derechos Económicos y Sociales) argumentó que la deuda, la austeridad y la privatización, moldeadas por los marcos políticos del FMI y el Banco Mundial, limitan la capacidad de los gobiernos para construir sistemas públicos de cuidado universales, y destacó estrategias como la fiscalidad progresiva, la regulación de la prestación privada y el uso de los máximos recursos disponibles en virtud de las obligaciones en materia de derechos humanos.

Nicole Maloba (Red Africana de Desarrollo y Comunicación de las Mujeres) fundamentó la financiación del cuidado como una obligación del Estado en los marcos de derechos africanos y mundiales (incluido el Protocolo de Maputo), y pidió una financiación pública que tenga en cuenta las cuestiones de género; trabajo digno y protección para lxs trabajadores de cuidados formales e informales; evaluaciones del impacto de género en la política fiscal; medidas contra los flujos financieros ilícitos; y soluciones a la deuda para que los presupuestos puedan sostener los sistemas de cuidado.

Nilandjana Mukia (Oxfam Internacional) reflexionó sobre la estrategia del movimiento, señalando los recientes logros en materia de establecimiento de normas (incluido el dictamen de la Corte Interamericana), al tiempo que advirtió contra la cooptación y la financiarización de las agendas de la «economía del cuidado» y pidió alianzas más amplias y una promoción coordinada en materia de impuestos, deuda, derechos laborales y servicios públicos de primera línea para convertir el reconocimiento en políticas y presupuestos aplicables.

Debate estratégico y clausura

Camila Barreto, de GIESCR, moderó el debate de clausura haciendo hincapié en la diversidad de análisis: políticas en todas las regiones, aspectos jurídicos y de derechos humanos, retos estructurales de financiación.

Juneia Batista hizo hincapié en la defensa de lo que se ha logrado: buenos servicios, buenas condiciones para lxs trabajadores, reconocimiento del cuidado como un trabajo y no como un privilegio. Continuar trabajando en la ISP con los movimientos sociales y feministas para avanzar hacia un mundo más justo y democrático que defienda la vida, la igualdad, el futuro de las sociedades y los servicios públicos. El Sur Global está sufriendo, pero seguirá luchando.

Margarita López destacó el cuidado como pilar fundamental para la justicia y la igualdad de género: sin cuidado, no hay igualdad ni justicia. Sin justicia para las mujeres, no hay dignidad ni democracia. No puede ser un derecho humano si se trata como una mercancía. Se necesitan una buena financiación, servicios y sistemas públicos, y estructuras institucionales conectadas con las vías judiciales. Desafío para los sindicatos: poner en práctica el reconocimiento de la Corte Interamericana como imperativo global. El acceso al derecho debe ser un derecho fundamental con modelos integrados que garanticen la asistencia financiera, política, social, jurídica y psicosocial.

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