
La propuesta describe un impuesto mínimo corporativo alternativo (CAMT) respaldado por los sindicatos, cuyo objetivo es garantizar que las empresas multinacionales paguen impuestos significativos en los países donde generan actividad económica real, especialmente Ghana, Nigeria, Senegal, Tanzania y otros países africanos. Responde a las deficiencias del sistema de impuesto mínimo global de la OCDE mediante la introducción de un impuesto mínimo nacional basado en una parte de los beneficios globales distribuidos en función de las ventas, el empleo y la nómina, con un tipo mínimo efectivo del 25 % aplicado a dichos beneficios. Las empresas pagarían el importe más alto entre su impuesto corporativo habitual y el cálculo del CAMT.
El Impuesto Mínimo Corporativo Alternativo (CAMT) es una propuesta sindical para garantizar que las empresas multinacionales (EMN) paguen una parte justa de impuestos en los países donde realmente operan, en particular en Nigeria. Se pretende que sea una alternativa más sólida y controlada a nivel local al sistema de impuesto mínimo global de la OCDE, que se considera que favorece a los países ricos donde tienen su sede las empresas, en lugar de a los países donde se generan los beneficios. La propuesta sostiene que las normas actuales permiten la transferencia de beneficios y la evasión fiscal agresiva, lo que priva a los países en desarrollo de ingresos públicos vitales.
El CAMT se aplicaría a los grandes grupos multinacionales con ingresos significativos a nivel mundial y en África. Las empresas calcularían sus impuestos según las normas fiscales corporativas normales y también según la fórmula del CAMT. Si el importe del CAMT fuera superior, pagarían la diferencia. Los beneficios atribuibles a los países en los que se generan se determinarían utilizando un método de prorrateo basado en tres factores: ventas (60 %), número de empleados (20 %) y costos salariales (20 %). Se aplicaría un tipo impositivo efectivo mínimo del 25 % a la parte de los beneficios globales asignados a los países generadores. Este enfoque tiene por objeto reflejar la actividad económica real, reducir las oportunidades de transferencia de beneficios y armonizar la fiscalidad de las empresas con la forma en que se gravan los ingresos del trabajo.
La propuesta incluye normas detalladas sobre el origen de los ingresos, la presentación de informes, las auditorías, las sanciones y el tratamiento de las pérdidas. Las grandes empresas multinacionales estarían obligadas a presentar información financiera global y datos a nivel nacional para respaldar los cálculos. Las autoridades fiscales tendrían amplios poderes de ejecución, incluidas sanciones por incumplimiento y la capacidad de estimar los beneficios en los casos en que las empresas presentaran declaraciones incompletas. El proyecto de ley también derogaría partes de la legislación fiscal vigente que entran en conflicto con el nuevo sistema y otorgaría al ministro de Hacienda la facultad de promulgar nuevas regulaciones.
La propuesta analiza cómo se podría adaptar el modelo a los diferentes países, con ajustes para adaptarse a sus marcos jurídicos. El CAMT se presenta como una herramienta para proteger las bases impositivas nacionales, frenar la evasión fiscal, reforzar la fiscalidad progresiva y recaudar ingresos públicos adicionales para financiar servicios esenciales y el desarrollo.