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7 de abril - Día Mundial de la Salud Lxs trabajadores del sector público instan a los líderes a anteponer las personas al lucro en aras de la iniciativa «Una sola salud»
Con motivo del Día Mundial de la Salud, coincidiendo con el lanzamiento de la campaña «Juntos por la salud: Apoyemos a la ciencia» y la reunión de líderes mundiales en Lyon para la Cumbre «Una sola salud», la ISP destaca el papel fundamental que desempeñan lxs trabajadores de la salud y los servicios públicos en el enfoque «Una sola salud» —un enfoque integrado y unificador que pone de relieve la profunda interconexión entre la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas.
Baba Aye
El Día Mundial de la Salud (DMS) se celebra hoy en medio de un mundo cada vez más convulso. Esta jornada se ha conmemorado a lo largo de los años para recordar la entrada en vigor de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud el 7 de abril de 1948, con temas que llaman la atención sobre cuestiones clave para lograr el disfrute universal del derecho a la salud.

Este año, la OMS hace un llamado a las personas de todo el mundo a apoyar la ciencia, bajo el lema «Juntos por la salud: Apoyemos la ciencia». La jornada marcará igualmente el lanzamiento de «una campaña de un año de duración que celebra el poder de la colaboración científica para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta». Y con esto, la OMS invita a las personas de todo el mundo a celebrar los logros científicos y a comprometerse con la evidencia.
Así, a partir de hoy, la campaña tiene como objetivo llamar la atención mundial sobre el enfoque «Una sola salud», que ha cobrado cada vez más importancia para la salud internacional a raíz de la pandemia de COVID-19. Se trata de «un enfoque integrado y unificador» que subraya la interconexión entre la salud humana, la salud animal y el ecosistema. Las autoridades públicas y los trabajadores que prestan servicios públicos son esenciales para el enfoque «Una sola salud».
Los países más ricos del Norte Global han promovido hasta ahora posiciones que beneficiarían principalmente a las empresas de sus países. Pero estas serían perjudiciales para la esencia misma del enfoque «Una sola salud».
El acceso universal a una atención sanitaria de calidad es necesario para salvaguardar la salud humana. Pero no es suficiente. El impacto de la transmisión zoonótica de enfermedades en la aparición y propagación de estas, y la conexión de esto con la crisis climática, muestra la necesidad de que la humanidad mantenga un equilibrio saludable con la naturaleza. Esto requiere que cuidemos una Tierra saludable.
Lxs trabajadores de la salud han estado en la primera línea de la defensa de la humanidad contra la incursión desenfrenada del mundo microbiano. Y los servicios públicos son cruciales para la coordinación de un equilibrio saludable entre los factores bióticos y abióticos del ecosistema global.
Las autoridades públicas, como los gobiernos nacionales, regionales y locales, deben elaborar planes, promulgar leyes y financiar el trabajo colaborativo entre los ministerios y departamentos de salud, agricultura y medio ambiente. Los organismos públicos especializados deben gestionar conjuntamente sistemas de vigilancia que involucren a una amplia gama de trabajadorxs del servicio público, incluyendo médicxs, enfermeras, veterinarios, ecologistas, funcionarixs de salud ambiental y biólogxs de vida silvestre.
Existe abundante evidencia que pone de relieve las fuerzas que han impedido la plena realización del derecho a la salud y han socavado la salud de la Tierra. Estas fuerzas sociales que impulsan la «triple crisis planetaria» del cambio climático, la emergencia ecológica y la pérdida de biodiversidad son las mismas fuerzas sociales e ideologías que están mermando la capacidad de las autoridades públicas para cumplir adecuadamente con las tareas de garantizar la salud para todos y «Una sola salud».
Se trata de las corporaciones y de la normalización del afán de lucro como motivo principal de la vida socioeconómica. El último medio siglo de neoliberalismo, impulsado por estos intereses, ha sido testigo de fuertes recortes en la financiación pública de la salud y los servicios públicos, medidas de austeridad, privatización y mercantilización.
La aplicación del proyecto neoliberal en la salud y en toda la vida social se ha vuelto más agresiva a pesar de lo que muestran las pruebas: este paradigma de desarrollo contribuyó significativamente a la deficiente preparación ante la pandemia de COVID-19 y socavó la respuesta al anteponer los intereses lucrativos a una exención para las vacunas.
Como argumentamos inmediatamente después de la pandemia: «Una sola salud» en un mundo de múltiples crisis es un enfoque necesario pero insuficiente. La evidencia es clara. Los líderes mundiales deben realizar cambios fundamentales en la economía política global y los procesos regulatorios, de manera que se priorice a las personas y al planeta.
Resulta revelador que el lanzamiento de una campaña basada en la unión por la salud mediante el apoyo a la ciencia se produzca justo cuando está a punto de tener lugar la última ronda de negociaciones sobre el anexo de Acceso a los Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS) del Acuerdo sobre Pandemias de la OMS, antes de la 79.ª sesión de la Asamblea Mundial de la Salud.
Los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo se encuentran reunidos en Lyon, Francia, donde celebrarán hoy la Sesión de Alto Nivel de la Cumbre Internacional «Una sola salud», organizada por el Gobierno de Francia bajo la presidencia francesa del G7. Para predicar con el ejemplo de «Juntos por la salud», «apoyar genuinamente a la ciencia» y liberar «el poder de la colaboración científica para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta», deben comprometerse a defender la equidad en las negociaciones del PABS.
Hasta ahora, los países más ricos del Norte Global han impulsado posiciones que beneficiarían principalmente a las empresas de sus países. Pero estas serían perjudiciales para la esencia misma del enfoque «Una sola salud».
Como ha defendido repetidamente la ISP, «todos los gobiernos deben anteponer las personas a las ganancias». Las pruebas demuestran que esto es lo que el mundo necesita. Así es como podemos estar verdaderamente unidos por la salud. Es la única forma segura de proteger «Un mundo, una salud».