Elecciones en Argentina

Según Federico Dávila, dirigente de la UPCN, afiliada a la ISP en Argentina, y copresidente de la ISP Interaméricas, las organizaciones sindicales de este país aportaron a la unidad del movimiento obrero y el peronismo, y asimismo, a la construcción de alianzas con otras agrupaciones políticas y con importantes organizaciones sociales. 

El candidato kirchnerista Alberto Fernández derrotó al presidente argentino, Mauricio Macri, por 15 puntos en las primarias previas a las elecciones de octubre que se realizó el domingo 11 de agosto. Fue un triunfo sorpresivo ya que las encuestas indicaban una pequeña diferencia entre estas dos candidaturas.

Además de una importante derrota de Macri y su agenda neoliberal, y de una victoria del kirchnerismo, el resultado del 11 de agosto representa un triunfo del movimiento sindical en este país, que se unió en el enfrentamiento de las políticas gubernamentales regresivas y también en la conformación y apoyo al frente electoral encabezado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, esta última candidata a la vicepresidencia.

Tras la divulgación de los resultados, Alberto Fernández destacó el aporte de las centrales sindicales argentinas. El primer turno de las elecciones presidenciales se realizará el 27 de octubre.

Lee a continuación una entrevista a Federico Dávila, subsecretario de Relaciones Internacionales de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), de Argentina, y copresidente de la ISP Interaméricas. Él analiza los resultados de las previas a las elecciones y el rol del movimiento sindical en este contexto.

¿Cómo evalúa usted los resultados de las elecciones primarias en Argentina desde la mirada sindical?

Evidentemente desde la perspectiva del movimiento obrero argentino, como del resto del pueblo, el resultado ha superado significativamente las expectativas de triunfo previas; dado que se esperaba una diferencia de alrededor de un 5 a un 8% la que fue duplicada y hasta triplicada en algunas regiones electorales. Obviamente fue un excelente resultado que nos posiciona de cara a una contundente victoria en las elecciones del 27 de octubre.

El movimiento sindical argentino realizó cinco huelgas generales y diversas protestas en contra de las políticas de Macri. Además, brindó apoyo explícito a la fórmula presidencial del Frente de Todos. ¿Se puede decir que los sindicatos tuvieron y tendrán un rol decisivo en estas elecciones?

Sin ninguna duda. El sindicalismo argentino, más que un apoyo explícito, ha tenido un rol central en la configuración del frente electoral aportando a la unidad no solo del movimiento obrero sino también a la unidad del peronismo (Partido Justicialista), eje central del Frente de Todos, y asimismo, a la construcción de alianzas con otras agrupaciones políticas y, fundamentalmente, con organizaciones sociales de gran importancia en el país.

Federico Dávila

subsecretario de Relaciones Internacionales de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), de Argentina, y copresidente de la ISP Interaméricas El sindicalismo argentino ha tenido un rol central en la configuración del frente electoral aportando a la unidad no solo del movimiento obrero sino también a la unidad del peronismo (Partido Justicialista), eje central del Frente de Todos.

¿Cuál ha sido el rol de las afiliadas argentina a la ISP en este contexto?

Bueno, las afiliadas a la ISP integran mayoritariamente la Confederación General del Trabajo (CGT), la central sindical con mayor peso y poder en la Argentina; y esta ha tenido una participación significativa en todo el proceso de construcción del Frente de Todos acompañando a las organizaciones políticas y sociales desde su lugar en la sociedad, con mucha prudencia y responsabilidad, defendiendo los intereses de la clase trabajadora.

¿Cuáles fueron las principales razones que hicieron posible este rechazo a Macri y el apoyo a la candidatura del Frente de Todos de parte del movimiento sindical?

Realmente hubo, y hay, muchas razones. Podríamos mencionar las más visibles: el deterioro del salario a través de un elevada y persistente inflación, el incremento de la tasa de desempleo, el elevado endeudamiento externo y el sometimiento de la política económica a las indicaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la poca Inversión Externa Directa (IED), el accionar de fondos buitres y otras acciones del sistema financiero internacional, las pretendidas reformas laborales y del sistema previsional, el desmantelamiento de la UNASUR y el Mercosur, las negociaciones con la Unión Europea, etc. Todo esto, y más, que refleja claramente el plan de dependencia y sometimiento del gobierno actual a los planes e intereses del Sistema Financiero Mundial en detrimento de los pueblos del mundo y particularmente de la clase trabajadora y de los excluidos por el capitalismo salvaje que estamos padeciendo.