El acuerdo anunciado entre la Unión Europea y el Mercosur no traerá beneficios a los trabajadores públicos de ningún lado del Atlántico: no beneficiará a los trabajadores europeos y mucho menos a trabajadores del Mercosur.

¿Por qué decimos esto?


1. Momento del acuerdo: el mismo se firma después de 20 años de discusión en un momento de extrema fragilidad del Mercosur.  El gobierno neoliberal de Argentina y ultraliberal de Brasil, adoptaron el acuerdo sin beneficios para trabajadores de ambos bloques, promoviendo aún más la precarización del empleo, particularmente en el Mercosur, bajo el lema de hacer que nuestros productos sean más competitivos.

2. El acuerdo se negocia en secreto, sin consultas y sin estudios conclusivos de impactos en las economías, el medio ambiente, ni en el mundo laboral y social de los países firmantes. A pesar de que se incluyen clausulas laborales, ambientales y sociales, aparentemente positivas, esas cláusulas son históricamente inútiles. No se definen parámetros para su uso ni tampoco donde y como se gestionarán las transgresiones al tratado. Los tratados de UE-México y otros ya mostraron claramente la ficción que dichas clausulas han significado hasta ahora.

Principales puntos que preocupa a trabajadores del sector público:

  • a) Compras gubernamentales: por resumen es divulgados sobre ese acuerdo y aunque no tengamos el texto completo, notamos que las compras gubernamentales, hasta entonces un instrumento del Estado para favorecer la economía local será abierta a empresas transnacionales y a grandes corporaciones estableciendo una competitividad perjudicial para productores locales. Sabemos cómo funciona eso: después de quebrar a los productores locales, las empresas adoptan precios monopólicos, obligando al gobierno a aceptarlos. Y lo peor, es que esto está previsto que ocurra tanto en la esfera del Gobierno Central, como en Gobiernos Provinciales y Municipales. Por supuesto sin ninguna discusión con organizaciones de alcaldes/intendentes o de gobiernos subnacionales (provinciales).


  • b) Patentes: no está claro hasta qué punto el acuerdo imposibilita o dificulta la producción de medicinas genéricas por parte de laboratorios nacionales. Y, asimismo, es agresiva en términos de propiedad intelectual.  Los negociadores europeos vienen históricamente defendiendo los intereses de la industria farmacéutica, lo que podría generar altos costos adicionales en el tratamiento de enfermedades como el SIDA (AIDS), hepatitis y tantas otras


  • c) Servicios: aunque no se conozca claramente la lista de servicios ofrecidos a la competencia internacional, los negociadores de la UE siempre buscan que se ofrezca el máximo a la privatización, reduciendo el rol del Estado y así posibilitando el ingreso de empresas transnacionales en todas las áreas de servicios públicos, incluso esenciales. Esto incrementa la tendencia privatista.


  • d) Rol del Poder Legislativo: el tratado se redacta sin participación de legisladores, y una vez firmados, tienen fuerza de ley. A los legisladores compite solamente decir sí o no, sin cambiar ni una coma del texto. Es, en consecuencia, un claro debilitamiento del Poder Legislativo.


  • e) Rol del Poder Judicial: en caso de divergencias futuras de interpretación del tratado, como, por ejemplo, en caso de que un país decida adoptar políticas públicas que se opongan a los términos del acuerdo, aunque atendiendo al interés popular, el juzgamiento de la denuncia se dará por paneles privados de árbitros y al margen del sistema judicial nacional e internacional. Esto implica, definitivamente, la privatización del Poder Judicial.

Estos son sólo algunos puntos que ya se identifican en el Acuerdo y, en consecuencia, nos permite decir:

¡NO AL ACUERDO ENTRE LA UNIÓN EUROPEA Y EL MERCOSUR!

¡Queremos conocer el análisis completo e independiente del impacto del acuerdo en la vida laboral, en el medio ambiente y en la política de desarrollo de ambos bloques!